<< Y es que mi mente empieza a girar, a dar vueltas en torno a un único pensamiento. Imagino cómo sería poder retroceder y volver a vivir aquellos momentos dónde todos nos llevábamos bien, donde no había conflictos ni rivalidades>>
Ana dejó la pluma sobre la mesa, releyendo aquellas palabras que había escrito. Las notó cargadas de rabia. De rabia y de dolor. Intentaba desentrañar el misterio del efecto del tiempo sobre las cosas. Sobre las cosas, las amistades, las relaciones… sobre todo lo que nos rodea.
Suspiró. No había nada que hacer. Aquello se había convertido en un círculo vicioso y parecía que ella era la única que estaba en desacuerdo con esa situación. Quería volver atrás en el tiempo y revivir tantísimas cosas que ahora habían desaparecido. A menudo, le asaltaban en la mente imágenes pasadas, y no podía evitarla añorarlas.
Miró una foto que tenía pegada en la pared. Allí estaban, sonriendo. Sin embargo, había cambios, miradas nuevas y otras desaparecidas.
- Ana, vamos a llegar tarde. Se nos ha echado el tiempo encima –su madre había asomado la cabeza tras la puerta y la miraba con ojos cargados de inquietud.
Una sonrisa se le dibujó en la cara.
- Voy, mamá. Dame un minuto.
Giró la vista de nuevo hacia la fotografía y, sin pensárselo dos veces, la arrancó y la guardó en un cajón. Después, se sentó de nuevo y terminó de escribir aquello que había dejado a medias, permitiendo que esas últimas palabras salieran con valentía:
<< Quién sabe. Tal vez sea hora de pasar de página>>
Es genial!! Siempre es mejor mirar hacia delante, quien no despega la vista de atrás corre el riesgo de tropezar y perderse las vistas de lo que le queda en frente.. Que difícil es, pero que necesario, pasar página..
ResponderEliminarFantástico! :)