jueves, 28 de julio de 2011

Recuerdos del ayer

Supongo que las cosas no siempre salen como uno piensa. Se comienza con una ilusión, un sueño que muchas veces puede llegar al final de ese jardín de la alegría y convertirse en un oscuro túnel, dejándote únicamente envolver por la soledad. Mucha gente a tu alrededor pero nadie a la vez. Dejas pasar el tiempo y poco a poco, las heridas se van cicatrizando, van siendo curadas. Comienzas a ver resquicios de una esperanza. Sin embargo, los recuerdos acechan con volver a tu mente atravesándote como taladros hasta la región más recóndita de tu cerebro. Quieres expulsarlos, ignorarlos, pero no es tan fácil. La nostalgia acude a tus ojos en formas de gotas saladas, dejándose resbalar por esas mejillas ahora sonrosadas imposibles de apagar…

Es cierto, los recuerdos hacen daño, pero más duele una comparación del presente y del pasado. Desearías volver atrás y poder evitar muchísimas cosas que ya no tienen remedio y han estropeado lo que más te importaba antes todo.

Los minutos continúan pasando y el segundero girando. Sigues andando sola, suspirando a cada instante, expulsando  a través de tu respiración todo el sufrimiento y transformándolo en una paz interior que, a pesar de todo, no logra calmarte pero que, poco a poco, va tranquilizándote.

Cuando piensas que sigues encerrada en ese oscuro túnel, cuando crees que nunca vas a poder escapar de él, huir del pasado y buscar tu futuro, es entonces cuando ocurre. Una luz puede vislumbrarse al final de aquel corredizo. Intentas correr, escapar de allí, sin embargo, el miedo te hace resbalar, y a cada caída aquella claridad se aleja, haciendo sumirte de nuevo en la más profunda oscuridad.

Pero tú eres fuerte. No quieres olvidar tus recuerdos pero tampoco quedarte anclada a ellos, necesitas buscar tu presente, tu aquí y ahora, para poder aprovechar cada momento de tu vida al máximo. Así que vuelves a levantarte, con las fuerzas repuestas y sigues, sigues corriendo sin parar, cada vez adquiriendo más velocidad porque el miedo vuelve a invadirte las entrañas. Miedo a volver a caer, a no saber cómo sobreponerte de nuevo.

Sin embargo, consigues llegar al final. Atraviesas aquella película luminosa y notas el calor invadiéndote el cuerpo. Estiras el brazo y de pronto… de pronto sientes como alguien te tiende la mano. La aferras fuerte, no quieres perderla.

Es entonces cuando ocurre, invitándote a trazar las líneas de un nuevo futuro, un futuro junto a él.

2 comentarios:

  1. Fantástico! Me ha gustado mucho el final, porque es algo tan real como la vida misma. El miedo... el miedo por un futuro que tienes que atreverte a trazar... y la indecisión de si serás capaz de continuar con fuerza o te quedarás perdida en un limbo creado por uno mismo.

    Enhorabuena por tu primera entrada! Espero que le sigan muchas más para que soñemos de tu mano ;)

    ResponderEliminar
  2. Por cierto, ahora mismo están poniendo en la radi la canción que elegí esta semana para mi blog. De Malú: "Ni un segundo" No dejes de ver el video oficial y prestarle atención a la letra... Me recuerda mucho al fondo de esta entrada... tiene tanta fuerza!

    ResponderEliminar