Supongo que las cosas no siempre salen como uno piensa. Se comienza con una ilusión, un sueño que muchas veces puede llegar al final de ese jardín de la alegría y convertirse en un oscuro túnel, dejándote únicamente envolver por la soledad. Mucha gente a tu alrededor pero nadie a la vez. Dejas pasar el tiempo y poco a poco, las heridas se van cicatrizando, van siendo curadas. Comienzas a ver resquicios de una esperanza. Sin embargo, los recuerdos acechan con volver a tu mente atravesándote como taladros hasta la región más recóndita de tu cerebro. Quieres expulsarlos, ignorarlos, pero no es tan fácil. La nostalgia acude a tus ojos en formas de gotas saladas, dejándose resbalar por esas mejillas ahora sonrosadas imposibles de apagar…
Es cierto, los recuerdos hacen daño, pero más duele una comparación del presente y del pasado. Desearías volver atrás y poder evitar muchísimas cosas que ya no tienen remedio y han estropeado lo que más te importaba antes todo.
Los minutos continúan pasando y el segundero girando. Sigues andando sola, suspirando a cada instante, expulsando a través de tu respiración todo el sufrimiento y transformándolo en una paz interior que, a pesar de todo, no logra calmarte pero que, poco a poco, va tranquilizándote.
Cuando piensas que sigues encerrada en ese oscuro túnel, cuando crees que nunca vas a poder escapar de él, huir del pasado y buscar tu futuro, es entonces cuando ocurre. Una luz puede vislumbrarse al final de aquel corredizo. Intentas correr, escapar de allí, sin embargo, el miedo te hace resbalar, y a cada caída aquella claridad se aleja, haciendo sumirte de nuevo en la más profunda oscuridad.
Pero tú eres fuerte. No quieres olvidar tus recuerdos pero tampoco quedarte anclada a ellos, necesitas buscar tu presente, tu aquí y ahora, para poder aprovechar cada momento de tu vida al máximo. Así que vuelves a levantarte, con las fuerzas repuestas y sigues, sigues corriendo sin parar, cada vez adquiriendo más velocidad porque el miedo vuelve a invadirte las entrañas. Miedo a volver a caer, a no saber cómo sobreponerte de nuevo.
Sin embargo, consigues llegar al final. Atraviesas aquella película luminosa y notas el calor invadiéndote el cuerpo. Estiras el brazo y de pronto… de pronto sientes como alguien te tiende la mano. La aferras fuerte, no quieres perderla.
Es entonces cuando ocurre, invitándote a trazar las líneas de un nuevo futuro, un futuro junto a él.
Fantástico! Me ha gustado mucho el final, porque es algo tan real como la vida misma. El miedo... el miedo por un futuro que tienes que atreverte a trazar... y la indecisión de si serás capaz de continuar con fuerza o te quedarás perdida en un limbo creado por uno mismo.
ResponderEliminarEnhorabuena por tu primera entrada! Espero que le sigan muchas más para que soñemos de tu mano ;)
Por cierto, ahora mismo están poniendo en la radi la canción que elegí esta semana para mi blog. De Malú: "Ni un segundo" No dejes de ver el video oficial y prestarle atención a la letra... Me recuerda mucho al fondo de esta entrada... tiene tanta fuerza!
ResponderEliminar